Largas colas de fans aguardan impacientes ante las puertas del Palau
Sant Jordi esperando su apertura para por fin, cumplir el sueño de ver a
su ídolo Justin Bieber en el escenario. Ayer tuvo lugar el último concierto de su gira en España y su paso no dejo indiferente.
Unos 20.000 asistentes se congregaron para bailar y cantar al ritmo que les marca el cantante, para algunos adolescentes Justin es algo que ya se ha convertido en un dogma de fe ya que algunos mueven montañas por él.
Pero, ya sabemos que todo lo bueno se hace esperar y Justin
descendió de los cielos vestido completamente de blanco y con guantes
dorados colgado en unas alas metálicas. Definitivamente la locura se
desató. Comenzó con 'All around the world' y prosiguió con 'Take You'.
Fuegos artificiales y coreografías muy marcadas fueron la guinda del
pastel. Sus primeras palabras para el público: "Barcelona es de mis
ciudades favoritas para cantar, hacedlo conmigo" y con esto se metió a
sus fans en el bolsillo.
Toda la estética del concierto resultó ser dinámica ya que, a sus
espaldas, una pantalla gigante rememoraba su infancia y los inicios de
su carrera. 'She don't like the lights' 'Beauty and a beat' y 'Fall'
fueron las siguientes canciones donde se pudo ver a la estrella mostrar
su lado más original
Después, con 'Boyfriend' el canadiense subió la temperatura mostrando
sus tatuajes y abdominales y seduciendo a una fan sentada en un trono en
medio del escenario. Se relajó en el piano con 'Believe' y, como
colofón final, desapareció en un agujero en medio de la pasarela
cantando la canción que le lanzó al estrellato: 'Baby'.
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